El Congreso Internacional de Mindfulness celebrado estos días en Zaragoza ha dejado una pregunta en el aire: ¿Cuál es el futuro del Mindfulness? ¿Seguirá basándose en los programas grupales tipo MBSR, de ocho semanas de duración, con prácticas en casa y sesiones semanales de dos horas y media, o vamos hacia otros modelos? ¿Continuará la tendencia actual de trabajar el desarrollo de la compasión o evolucionará hacia el tratamiento de otros aspectos como la ecuanimidad?

Es difícil saberlo, de hecho, el psiquiatra Javier García Campayo, director del congreso, tampoco se ha atrevido a desvelar estas incógnitas, aunque su intervención dejó entrever que augura que la tendencia será un aumento del interés por las tradiciones contemplativas procedentes de Oriente. Lo que sí ha certificado el director del congreso es que el encuentro de Zaragoza ha sido un éxito, tanto por la cantidad y calidad de las ponencias, como por el número de participantes.

Sea como fuere, llenar un congreso de cuatro días sobre Mindfulness con 600 participantes no es tarea fácil. Y menos aún, que todas las jornadas tengan contenidos de calado y que la organización de ponencias y talleres funcione como un reloj. Por eso, desde Camino del Cambio felicitamos García Campayo y a todo su equipo por la gran labor que han llevado a cabo estos días.

En Zaragoza se han presentado decenas de intervenciones teóricas y prácticas, en las que se ha contado con figuras de primer nivel, empezando por el propio Jon Kabat-Zinn, a quien tuvimos el placer de entrevistar en Camino del Cambio

El congreso  ha constatado lo que sabemos desde hace uno años. El Mindfulness es una técnica, y una forma de entender la vida, que va al alza en todo el mundo. Se aplica en las escuelas, en las empresas, en la sanidad (ya sea en la lucha contra los trastornos alimentarios, las adicciones, los trastornos límites de personalidad y el tratamiento del dolor crónico), para hacer frente a la ansiedad y el estrés, en el deporte, en la política y hasta en la preparación de la policía y las fuerzas armadas.

Durante la sesión inaugural, el propio Kabat-Zinn destacó que estamos asistiendo “a un verdadero despertar”, porque hace 30 años era impensable que la medicina tuviera en cuenta la meditación. “Y ahora los mejores científicos y médicos del mundo la estudian para incluirla en sus tratamientos”,  afirmó.

La extensión de las técnicas de conciencia plena ha venido acompañada por un interés general sobre las tradiciones contemplativas orientales y el budismo. García Campayo lo resumió con estas palabras: “Una de las marcas del siglo XX ha sido el acercamiento de Occidente a las culturas orientales… pero no a través del budismo, sino del Mindfulness”.

Y esta componente ética, altruista, con la que el budismo contempla el Mindfulness (es la religión que más lo ha estudiado), ha sido uno de los temas centrales de las jornadas que se han celebrado en Zaragoza. Kabat-Zinn aleccionó en este sentido a los instructores en la apertura del congreso. “Nuestro trabajo es sagrado, porque las personas también lo son. Hemos de encarnar lo que les pedimos que hagan”, advirtió.

Uno de los riesgos a los que se enfrenta el Mindfulness es que acabe convertido en una mercancía más de la sociedad de consumo

La oferta de cursos y formaciones crece por doquier y, como ironizó García Campayo, “solo falta que aparezca un curso de mindfulness para jugar al parchís”.

Pero se trata de una técnica eficaz, y por eso las administraciones siguen apoyándola. Uno de los países más avanzados en este campo es Gran Bretaña, que la ofrece a sus parlamentarios, mientras que el sistema sanitario de ese país se plantea utilizarla para sustituir a los antidepresivos.

Willem Kuyken, de la Universidad de Oxford, ha presentado un estudio que concluye que el Mindfulness es una alternativa a los antidepresivos

“Actualmente hay 350 millones de personas con riesgo de sufrir una depresión en los países occidentales”, ha recordado este especialista, que ha reivindicado el carácter científico y clínico de esta práctica.

Una afirmación que también suscribe al profesor de la Universidad de Harvard, Zev Schumann-Olivier, que ha recordado que el 30% de las Escuelas de Medicina en Estados Unidos ya incluyen Mindfulness en sus planes de estudio.

Unos de  los testimonios más impactantes han sido los de Valerie Mason-John y Vidyamala Burch, autora de ‘Tú no eres tu dolor’, que han narrado en primera persona sus éxitos en la lucha contra las adicciones y el dolor crónico

Burch, emocionada, hizo toda una declaración de intenciones de su programa Respira Vida Breathworks: “Cuando tenía 16 años sufrí una lesión medular grave. He vivido 40 años con dolor hasta que descubrí el Mindfulness, y no quiero que nadie más vuelva a pasar por eso”.

El congreso también ha servido para dar a conocer los ganadores, entre los casi 80 póster científicos que se presentaban a la primera edición del Premio Jon Kabat Zinn, que en esta ocasión estaba dotado con 5.000 euros, y que ha recaído en las investigadoras colombianas Susana López Roque, Esperanza Alegría y Vanessa Llanos por su trabajo titulado ‘Prevention of child sexual violence based on Mindfulness’ (Prevención de la violencia sexual en los niños basada en Mindfulness) .

Jon Kabat-Zinn, el creador del programa MBSR e introductor del Mindfulness en EEUU en los años 70, abrió el Congreso Internacional de Zaragoza con una apelación a que los instructores de estos programas “encarnen” lo que piden a las personas que siguen sus cursos. “Nuestro trabajo es sagrado, porque las personas son sagradas”, emplazó.

El profesor emérito de Medicina en la Universidad de Massachusetts, explica cómo ve él la práctica del Mindfulness en una entrevista concedida a Camino del Cambio. Aquí tenéis el vídeo (en inglés) y una transcripción en español de sus declaraciones.

¿Qué se puede hacer para controlar el buen hacer de los instructores de los programas MBSR?

La ética en relación con el Mindfulness tiene que ver con nuestra propia capacidad de ser conscientes de que hacemos daño. Cuando estamos muy absortos en nosotros mismos o solo nos preocupamos de que las cosas nos vayan bien, entonces estamos mucho más dispuestos a cruzar fronteras que nos llevan a lo ilegal, a lo inmoral, y a hacer cosas con el único propósito de que nos sirvan a nosotros mismos, contradiciendo la belleza y la profundidad inherentes en el Mindfulness.

La fundación ética del Mindfulness es no hacer daño, como el juramento hipocrático de los médicos, pero ¿cómo vas a saber que estás haciendo daño si no estás presente con la atención plena?

Todos tenemos esos impulsos de querer más, y esto nos lleva a situaciones donde nos hacemos daño a nosotros mismos o dañamos a otros. Por eso es tan importante estar consciente momento a momento.

Hace un tiempo escuché en la radio una definición de ética como una adherencia a lo inviolable.  De modo que tú tienes que hacerte responsable de tu comportamiento. Porque la policía no te va a estar vigilando por encima del hombro a cada instante.  No hay policía Mindfulness ni la habrá nunca. Por eso tienes que escuchar profundamente cómo la avaricia funciona dentro de ti. Cómo estás intentando atrapar y maximizar tu propia ganancia.

Y esto lo haces muy a menudo a costa de tu propia integridad y, a menudo, tus hijos, 30 años más tarde, te dirán que no fuiste muy generoso, ni amable, porque estabas tan preocupado por ti mismo. Ni siquiera con tu familia, comparando el tiempo que le dedicabas a ella con el que dedicabas a tu negocio. Por lo tanto, la ética es un elemento muy sutil, pero muy importante del Mindfulness.

Porque lo que el Mindfulness es en realidad es encontrar un grado de equilibrio entre hacer, porque estamos todo el tiempo muy ocupados, y el ser, quién es el que está haciendo, y por qué.  Por eso indagamos, ¿Quién soy yo? ¿Qué es lo que estoy experimentando?, y exploramos el pronombre personal, yo, Jon Kabat-Zinn, mi edad, mis aspiraciones.

Así seguimos lo que los sabios nos recomendaron miles de años atrás: conócete a ti mismo

Pero tú te conoces de forma cognitiva, conoces tu cuerpo y conoces tus emociones. En muchos dominios de la inteligencia, de forma intuitiva, de forma relacional, socialmente. Y esa forma de sabiduría, no de conocimiento, propicia las condiciones para un bienestar interno, con tu familia, en tu trabajo y en otros muchos aspectos de la vida. Y entonces las personas están estudiando que el bienestar es como una satisfacción profunda, pero eso ya no es felicidad para mí.

La felicidad es una experiencia colectiva que está en el observar la belleza de la naturaleza, está en la belleza de la vida, y también en el sufrimiento, y cómo nos enfrentamos a él.  En este sentido, es una larga respuesta. Es una pregunta profunda.

¿Por qué ahora habla más de budismo que cuando empezó con el programa MBSR?

El Mindfulness se está haciendo muy importante. Y necesito insistir en que yo no lo inventé, aunque pusiera en marcha esa clínica de reducción del estrés (MBSR) en Massachussets. Porque alguien que no sepa nada de esto podría pensar que yo inventé el Mindfulness. La tradición de meditar tiene miles de años.

Mientras haya gente que llegue a esto, ya sean psicólogos, científicos, gente del mundo de la empresa, si no saben realmente lo que es, lo que harán es inventar lo que es Mindfulness, pero no tendrá ninguna relación con el Mindfulness del que yo hablo, y esto es importante para mí desde un principio. No es que yo en determinado punto decidiera que esto es una meditación muy budista. Mi práctica con varias tradiciones budistas, con varios maestros budistas, empezó hace 20 o 30 años, y yo todavía practico con estos maestros.

Una de las cosas que he llegado a entender es que el corazón de las meditaciones budistas tiene que ver con atención, con darse cuenta, con el amor, con compasión y no con el budismo

Tiene que ver con ser humano.  No tiene nada que ver el budismo con la atención, cualquiera puede poner atención. En el aula, los profesores quieren que los estudiantes pongan atención, el darse cuenta de que notas cosas pero todavía no las reconoces conceptualmente.

Prestas atención de una manera en la que todavía no las comprendes. Ocurre lo mismo con el amor, no necesitas el budismo para sentirlo, tampoco lo necesitas para ayudar a otras personas, que es la esencia de la compasión. Así que esto es una expresión universal de algo mucho más profundamente elaborado en la tradición budista.

Lo que yo estoy haciendo a lo largo de mi vida es poner estas dos corrientes juntas, de una manera que sea realmente universal y humana, y no es acerca de budismo.

En realidad, Buda no fue budista. No necesitas ser cristiano para amar. Las enseñanzas son todas sobre el amor y, de hecho, Jesucristo no fue un cristiano

Algunas veces caemos en categorizar todo a partir de lo que nosotros conocemos, y entonces lo que estamos haciendo es destruir la esencia o caricaturizamos la esencia de las cosas. Esto es muy importante cuando lo hacemos ya sea con el amor, la sabiduría o la compasión.

Es muy importante no caer en esas ideas sin sentido que reducen la comprensión de estas cuestiones tan grandes.

¿Es posible vivir con conciencia plena, despierto?

Sí, claro, estamos despiertos en este momento (y da una sonora palmada al aire).  Pero en el siguiente momento podríamos volveré a dormir, a no estar conscientes. Tenemos que hacer esto continuamente. Tenemos que cultivar el hábito, es como ir al gimnasio a hacer ejercicio. Es algo que no pasa solamente en el gimnasio, tú puedes correr en un gimnasio o jugar al tenis, pero también puedes hacerlo afuera en la calle. Y los beneficios son buenos para todo el día.

Sí, puedes meditar todos los días, como media hora o 20 minutos, pero lo importante no es realmente el tiempo que meditas, sino el estar presente en cada momento. Tú ya estás despierto

Aunque tú también podrías decir: “Bueno, no estoy totalmente despierto, estoy un poco ansioso, estoy un poco deprimido, no me siento como el Buda para nada”. Eso no es un problema si tu capacidad de darte cuenta está ahí. Porque el darse cuenta, eso es lo que es mindfulness, tu capacidad de poner atención, ya es perfecta.

El problema es que no obtenemos ninguna experiencia porque no tenemos el hábito de mantener y descansar ese darnos cuenta de las cosas en el momento presente, porque estamos demasiado ocupados y nuestros pensamientos llevan nuestra atención a otras cosas. Cuando te das cuenta de eso, regresas inmediatamente al momento.

El pensamiento no es un problema, tú notas cómo tus pensamientos se van, pero luego los puedes traer de nuevo al momento presente

Y esto lo haces 50 millones de veces, y poco a poco vas a ir cultivando ecuanimidad, calma para enfrentarse a esa locura que es la vida, el dolor, el estrés.

Todo eso es evitable, pero cómo te relaciones con ello hace la diferencia de cuánto vas a sufrir y también provoca una gran diferencia sobre tu voluntad de ser amable y de ayudar a otras personas. No existe un aspecto negativo del Mindfulness, nadie sufre por él, siempre y cuando sea auténtico y no se convierta simplemente en una técnica de relajación, ni tampoco en un mantra que repites para tener éxito personal, que tú llamas Mindfulness, ni tampoco en un producto que pones en venta en el mercado.

Los científicos dicen que la gratitud y la compasión están relacionados con la felicidad ¿Es posible cultivarlas?

Claro que sí, definitivamente es posible cultivar la compasión y la gratitud. Y la forma de cómo lo haces es trayendo el darte cuenta a la gratitud. La única razón por la cual estamos bien, es porque hay alguien al que importamos o se preocupa por nosotros. Lo que quiero decir es que cada uno de nosotros venimos del cuerpo de una mujer. Nadie que yo conozca ha venido del cuerpo de un hombre.

 

Gratitud, solamente por el nivel de inversión que tu madre puso en ti antes de que nacieras es enorme, y otras personas que te han cuidado y te han ayudado en tu trabajo y de cualquier otra manera. O simplemente hoy el sol está brillando, las hojas se ven bonitas, el aire está fresco, esa es la manera como nosotros vivimos la vida momento a momento. En el sentido de estar en un nivel de poder apreciar todo eso y sentir gratitud por todo ello.

Incluso puedes sentir gratitud por las cosas incómodas o que no te gustan, por el sufrimiento, porque nadie escapa en esta vida de experimentar un cierto nivel de sufrimiento

Y cuando nosotros miramos alrededor en nuestras clases de MBSR, cada una de las personas tiene algún tipo de enfermedad o malestar.

Kabat-Zinn, durante una práctica de meditación en el auditorio del congreso

Unos tienen problemas de corazón, otra tiene cáncer de pecho, otros con otros tipos de cáncer, otras personas sufren una condición de dolor crónico, y otra está paralizada del cuello para abajo, sin poder mover brazos ni piernas. Miras en el aula y dices: ‘pues a lo mejor está bien que tenga lo que tengo. Yo no quiero tener lo que tiene él, lo que tiene ella’. Y todos están enseñando los unos a los otros, incluso la persona que está paralítica, y no quieres estar en la vida de ninguna otra persona, porque te das cuenta de que tú aún tienes tu propia vida.

Puedes tener el cuerpo hecho un desastre, pero aún eres un ser humano completo. Tener esta sabiduría es una forma de liberarte de la prisión mental que nosotros mismos nos creamos

Y entonces, tal y como dijo Einstein, hay prisiones mentales. Sí, es muy posible cultivar gratitud y compasión, y cultivar el darte cuenta del momento presente.

Y es por eso que toda esta gente (en el congreso) está aquí, para ayudar a crear vehículos para que esto pueda pasar en hospitales, en escuelas, universidades, elevando la humanidad o restaurando la humanidad a sus capacidades de inteligencias múltiples que están integradas en nuestro vivir consciente, momento a momento, porque el momento presente es el único en el que podemos estar. En el que podemos apreciar gratitud, amor.

¿Usted dice que estamos completos, por qué es necesario entonces entrenar la meditación sobre la compasión?

En realidad, estamos completos, hay muchas puertas para entrar en la meditación, no necesitas meta, mindfulness, lo único que necesitas es despertar. Es realmente posible poder desarrollar amor bondadoso y compasión, y la capacidad de apreciar la belleza de los otros en el momento presente.

De eso es de lo que se trata esa práctica en realidad. Cuando realmente comprendes de lo que se trata, entiendes que la vida es la práctica

No es, ‘ay estoy haciendo una meditación especial’. Ahora mismo, que estoy hablando a la cámara, para mí es una práctica de meditación. ¿Y cómo es que estoy haciendo esto? ¿Cuál es mi motivación? ¿Por qué estoy hablando con los periodistas mientras están haciéndose conferencias de Mindfulness en el auditorio?

Porque estoy enamorado del Mindfulness y siento que es mi responsabilidad que, cuando haya periodistas que estén interesados, debo atenderles con un lenguaje que ellos comprendan, así como el público al que va dirigido. Y es posible que alguna persona se sienta tocada por lo que digo y quiera investigar más sobre esto. Y va a intentar reconectar con su vida de una forma especial.

El mensaje es que ya eres una persona completa, que tú ya eres perfecto. No tienes que crecer o cambiar ni hacer nada, lo único que tienes que hacer es constatar cuán profunda es tu capacidad de darte cuenta

Y es algo con lo que has nacido, no es algo que tengas que conseguir. Es algo que tienes que recordar, que eres capaz de conectar con ese acceso, y el problema es que ese acceso está tan distraído y tan ocupado en los teléfonos, en el futuro, en el pasado. Tenemos que ejercitar el músculo del Mindfulness para poder recordar que ahora estoy bien, ahora estoy bien, y que no tenemos que mejorar porque es imposible mejorar la perfección.

Puedes pensar que tienes imperfecciones,  que no eres tan bueno en eso o en lo otro, pero al darte cuenta de eso ya eres perfecto

Incluso las meditaciones budistas más profundas, como el Sutra del Corazón Mahayana, y otras tradiciones de meditación como la china o la coreana, son muy claras en ese sentido: no hay nada que hacer, no hay un sitio adonde ir, nada que lograr, porque en todo momento es posible lograrlo todo, esa es la paradoja.

Cultivando el estar es posible el hacer. Porque si solamente te mantienes en el hacer, hacer, hacer, sin cultivar el ser es lo que causa sufrimiento.

Kabat-Zinn, durante su intervención en el Congreso de Zaragoza

De apariencia discreta, casi tímida, a simple vista Jon Kabat-Zinn parece de aquel tipo de personas a las que no les gusta hacer ruido y evitan a toda costa molestar a los demás. Pero no hay que llevarse a engaño. El biólogo estadounidense que impulsó el popular programa MBSR para paliar la ansiedad y el estrés, no tiene pelos en la lengua cuando se sube a un escenario. Sobre todo si es ante un auditorio de varios cientos de personas, muchas de ellas instructores de Mindfulnes.

“Cuando eres instructor de MBSR tienes que ser capaz de hacer lo que le pides a la gente y meditar el mismo tiempo que les pides a ellos. Tienes que hacer la misma práctica.  El trabajo que estamos haciendo es sagrado”

En la conferencia inaugural del Congreso Internacional de Mindfulness que se está celebrando en Zaragoza del 20 al 23 de junio, Kabat-Zinn ha ofrecido una intervención plagada de menciones sobre las enseñanzas del budismo, aunque el profesor emérito de la escuela de medicina de la Universidad de Massachusett también ha dejado caer algunos comentarios de velada autocrítica a la popularización del programa MBSR.

En este sentido ha recordado que el Mindfulness “no consiste en hacer comer una pasa a los participantes por espacio de 20 minutos”. Es algo más, tiene un alma y una intención, y en su caso está muy clara: “Yo cree este programa para liberar a la gente (del sufrimiento)”, ha insistido.

Presente en el día a día

Por eso ha dejado claro lo que para él es y no es una buena instrucción de Mindfulness, y ha recordado que no basta con la meditación formal para tener una buena práctica, porque, a su juicio, “de nada sirve encerrarse 20 años a meditar en un monasterio” si luego no se aplica el Mindfulness en la vida cotidiana y en la relación con las personas que tenemos más próximas.

“Hemos de ser honestos. Hemos de indagar sobre nosotros mismos, y para ello nada mejor que ir a nuestro laboratorio interior y explorar quiénes somos”

Kabat-Zinn ha pedido a los instructores que sean “honestos” consigo mismos, que “encarnen” los principios que proclaman y que se vuelquen en la exploración interior para conocerse mejor.

El profesor ha recordado los problemas por los que atraviesa la sociedad actual –“si no hacemos algo nos vamos a ir todos al infierno”, ha advertido–, y ha destacado, además, que es un mundo de desigualdades, donde gente privilegiada convive con otras personas que están sufriendo mucho.

Interconectados

“Todos estamos interconectados”, ha proclamado, y todos somos notas únicas que juntas componen una sinfonía. Por eso considera que el cambio tiene que empezar por uno mismo, porque, por pequeño que sea, es el único posible y, en conjunto, hace que el mundo avance.

En este sentido se ha mostrado esperanzado. Ha recordado que la ciencia nunca se había interesado por el Mindfulness y que, sin embargo, en la actualidad se publican cientos de artículos de investigación sobre sus efectos beneficiosos.

También ha destacado que en países como Gran Bretaña, Francia u Holanda, el Mindfulness ha llegado a los políticos y parlamentarios. Una señal de que algo también está cambiando en estos círculos de poder.

Aabo de cumplir 56 años y ya me he bañado dos veces. ¡Cómo lo oyes! La primera vez lo hice en octubre del 2014, en Olot, y fue mi primera aproximación al ‘shinrin yoku’, en aquella ocasión de la mano del doctor Secundino López-Pousa, entonces coordinador del servicio de Neurología de los hospitales Josep Trueta de Girona y Santa Caterina de Salt.

La segunda inmersión la disfruté el pasado fin de semana en Sant Celoni, con el escritor Francesc Miralles y el biólogo e instructor de Mindfulness Andrés Martín Asuero. Y, cómo no podía ser de otra manera, también fue una gozada.
Sí, ya sabes de qué te estoy hablando: de los baños de bosque, cuyas bondades pregonan los japoneses por todo el mundo desde los años 80. Porque esas zambullidas en la naturaleza son curativas, lo dicen incluso los investigadores del Parc Sanitari de Sant Joan de Déu. Y no solo para la mente y el cuerpo, sino también para los males del alma.

No es un tópico. Lo digo por experiencia. Hubo una época en la que pasear con mi perro por los bosques de Collserola, en Barcelona, me salvó de caer en el oscuro pozo de la depresión. Caminábamos entre encinas y pinos. Seguíamos el rastro de los jabalís. Nos sentábamos en un claro a escuchar el trino de los pájaros y el cimbreo de los árboles… Esos paseos fueron una auténtica medicina. Entonces no lo sabía, pero ya estaba haciendo baños de bosque.

Francesc Miralles explica que las personas que van asiduamente a los bosques refuerzan sus defensas gracias a las fitoncidas, unos venenos naturales que desprenden los árboles para defenderse de los depredadores. “Estos venenos están en unos niveles tan bajos que lo que hacen es inmunizarnos y amentar nuestra producción de células asesinas”, afirma el escritor en referencia a este tipo de linfocitos del sistema inmune.

Una explicación paralela a la que dio el doctor López-Pousa durante el paseo que realizamos en la Garrotxa cuatro años atrás. El especialista atribuyó entonces los efectos benéficos de los bosques a la inhalación de las sustancias aromáticas que desprenden los hongos, los aceites y las resinas de los árboles.

“Estas sustancias son mediadores cerebrales, porque aumentan la serotonina y regulan la noradrelanina. Hay que pensar que el 80% de la farmacología actual proviene de los bosques. La propia penicilina es un hongo y en los bosques centenarios hay un equilibrio biológico entre las plantas, las bacterias y los animales”.

Para Miralles y Martín Asuero, ir al bosque es como volver a casa. Es cierto, a veces los humanos tenemos la soberbia de ver la naturaleza como algo ajeno y externo, una especie de mundo paralelo situado en el exterior. Pero el caso es que nosotros también somos naturaleza, somos pedacitos de cosmos que sienten y piensan.

Y, además, ir al bosque cuesta poco dinero. Como mucho pagar el peaje de una autopista o un billete de tren. La ruta que seguimos, de unos 10 kilómetros, sale de la rectoría de Sant Esteve d’Olzinelles, en Sant Celoni. Es de poca dificultad y atraviesa frondosas arboledas de pinos, encinas, alcornoques, robles y otras especies caducifolias.

Entre ellos pueden contemplarse árboles centenarios, como son los plátanos de Aranyal, el chopo de Olzinelles, el roble del Quintà y el cedro de Can Valls. Algunos de ellos son auténticos monumentos vegetales.

No te pierdas un paseo como este. En nuestro caso, aderezado con las explicaciones de dos expertos guías y con meditaciones caminando. De vez en cuando, nuestro grupo, con una veintena de personas, se cruzaba con otros excursionistas que nos saludaban animados. Pero enseguida callaban perplejos ante nuestro sepulcral silencio. Casi se les podía leer el pensamiento: “¿De dónde salen esta cuadrilla de frikis?”

Beneficios para la mente y el cuerpo

Los beneficios del contacto con la naturaleza son numerosos y nos afectan en distintos ámbitos.

  • En el cerebro: ayudan a producir más hormonas de la felicidad, mitigan la agresividad y los cambios de humor bruscos, favorecen la reparación de tejidos dañados, reducen el riesgo de padecer demencia.
  • En los ojos: relajan y restauran la vista, muy perjudicada por el uso constante de pantallas electrónicas. En el corazón: reducen la tensión arterial y aminoran el ritmo cardiaco.
  • En el sistema digestivo: mejoran la digestión y también ayudan a las personas propensas al estreñimiento o la diarrea. En el sistema inmunitario: aumentan las defensas de forma natural.
  • Longevidad y fibromialgia: el contacto con la naturaleza aumenta la esperanza de vida y en los estudios llevados a cabo por el doctor López-Pousa, se han mostrado efectivos para disminuir los dolores causados por la fibromialgia.