En el ‘far west’ de Nepal, la zona más rural de este país asiático, una antigua tradición considera impuras a las niñas y mujeres que tienen la regla. Conocida como ‘chhaupadi’ (en nepalí, ‘chhau’ significa menstruación y ‘padi’ significa mujer), esta práctica cultural establece que, durante los 5 o 7 días de la menstruación, tienen prohibido entrar en el hogar familiar, teniendo que permanecer y dormir en establos o cabañas improvisadas de barro (algunas veces compartidas con animales).

Cuando tienen el periodo, las mujeres no pueden tocar a los hombres ni la comida que otros vayan a consumir, no pueden tomar leche, yogur, mantequilla, carne, verdura y otros alimentos nutritivos, les está prohibido cruzar por agua (ríos o puentes) y algunas sufren restricciones para asistir a la escuela.

En algunas zonas, esta práctica también se aplica a mujeres que acaban de dar a luz, y deben permanecer en la cabaña durante 7 días si el bebé es niño, y 10 días si es niña

Durante las noches, en ocasiones estas niñas y mujeres son violadas (algunas en grupo) por los pocos hombres que no han marchado a la India a trabajar (son el 90% de ellos, que sólo vuelven en octubre para celebrar una fiesta especial). Las violaciones a menudo son ocultadas por las mismas familias, ya que una mujer violada no es ‘casable’. Algunas de ellas mueren por las picaduras de serpientes o asfixiadas por el humo de las hogueras que encienden cuando hace frío…

Oficialmente mueren entre 4 y 5 mujeres al año por el ‘chhaupadi’, pero las propias autoridades admiten que parece ser que son muchas más, porque las mismas familias lo esconden

Hace apenas un mes, una chica de 18 años murió una noche en una cabaña. Para esconderlo, la familia la enterró (práctica no usual en India, donde se incinera a los difuntos), pero las autoridades lo supieron y exhumaron el cuerpo para hacer la autopsia.

Niñas nepalís con una copa menstrual

Algunas ONG’s han destruido varias de estas cabañas para acabar con esta práctica. Sin embargo, esto ha supuesto que estas niñas y mujeres deban buscarse la vida para dormir fuera de casa durante la menstruación. Prueba de ello es que no hace mucho, miembros de la ONG Be Artsy confirmaron que una adolescente de 17 años había estado durmiendo en un cesto de mimbre.

Las autoridades nepalís aprobaron en agosto del 2017 una ley para luchar contra el ‘chhaupadi’, y este mes de agosto la normativa entrará en vigor (esta práctica estará penalizada con 3.000 rupias (30 euros) y tres meses de cárcel.

Un proyecto de cooperación internacional denominado creativityphotoproject.com llevó hace tres años a la fotógrafa y diseñadora web Clara Garcia Ortés (nacida en Campdevànol, Ripollès) a Nepal, donde conoció esta tradición. Impactada por esta realidad, impulsó la ONG Be Artsy (beartsy.org), que ha puesto en marcha el proyecto Rato Baltin para educar sobre higiene, menstruación y sexualidad, junto con la distribución de copas menstruales en las escuelas.

Clara utiliza la fotografía como medio para concienciar a las niñas sobre los efectos negativos de esta tradición que ellas mismas tienen tan integrada. Presta cámaras a las adolescentes para que retraten todo aquello que no les gusta de la regla

“Nunca les hablo del ‘chhaupadi’ ni de las cabañas… y cuando nos muestran las fotografías, vemos que han retratado las cabañas, las verduras y la leche que no pueden tomar… Entonces hablamos de ello. Y al final del trabajo, les hago un taller en el que hablamos de la menstruación y de cómo se vive en otros lugares del mundo: les cuento que en algunas regiones a las chicas con la regla se las trata como a diosas y se las cuida… y entonces ellas suelen exclamar: ‘Ooooohhh, ojalá viviéramos allí!”, explica.

Hasta ahora ya ha repartido 600 copas menstruales (525 donadas por Ruby Cup y 75 adquiridas por la ONG) con 550 cubos metálicos con los que las chicas pueden lavarlas y hervirlas para su desinfección

La ONG consigue las copas a través de la empresa social inglesa con sede en Barcelona Ruby Cup (por cada copa vendida, esta empresa regala una para proyectos sociales). No así los cubos, que debe adquirir a través de donaciones.

Clara Garcia con niñas nepalís

La respuesta ha sido mejor de lo que esperaba. En Achham, el distrito que más muertes aglutina, Be artsy ha conseguido que hasta finales del 2017 haya habido un 97% de aceptación de la copa menstrual. Después de un año, las niñas siguen utilizando la copa y casi todas han hecho algún cambio en la tradición del ‘chhaupadi’.

El uso de la copa les permite sentirse más limpias, con lo que algunas de ellas han empezado a entrar en sus casas, ya que son ellas mismas las que se autocensuran.

“No pueden dormir en su dormitorio, pero al menos están protegidas de los peligros de la noche”, explica Clara. Esta victoriosa cifra de aceptación de la copa menstrual tiene su explicación en la poca educación que reciben en estas zonas tan pobres y rurales. “Son poblados de casta baja, donde muchas chicas casi no van a la escuela, donde sus familias tampoco fueron, y aceptan muy bien todos los nuevos conocimientos. En cambio, en otras zonas como el ‘midwest’ de Nepal, donde hay más presencia de hombres, y con más acceso a la educación, no es tan bien aceptado”, explica Clara.

Este mes de julio, Clara pasa unos días con su familia en el Empordà y en Barcelona, antes de volver al ‘far west’ nepalí, una zona rural y remota a la que se tarda cuatro días en llegar en transporte local desde la capital, Katmandú. “Por eso no va nadie allí, ni y en turistas ni las grandes ONG”, puntualiza Clara.

El proyecto funciona. Los ojos grandes y claros de esta cooperante brillan y se iluminan cuando mira hacia atrás y piensa en todas las niñas y mujeres que han podido cambiar su vida. Pero no puede evitar bajar la mirada cuando recuerda que una niña murió en uno de los pueblos a los que querían hacer llegar el proyecto. “No llegamos a tiempo…”, se lamenta.

Cuando vuelva a Nepal, Clara quiere ampliar su actual equipo de colaboradoras. Actualmente cuenta con dos enfermeras y dos formadoras, y quiere incorporar dos trabajadoras sociales y cinco tutoras más, todas ellas nepalís

Sentada delante de una cala de agua cristalina de L’Escala, Clara nos explica cuánto trabajo queda por hacer. Y ante la pregunta de cómo lo hace para financiarse y vivir… se pone a reír. “Ahí está el quid… Mediante ‘crowfunding’, a través de migranodearena.org, donaciones…”. Clara ha vuelto al Empordà de ‘vacaciones’, pero su día a día está centrado en difundir su proyecto para conseguir sumar granitos de arena que acaben construyendo un castillo sólido.

Cuando el equipo de Be Artsy vuelva a esta zona del oeste de Nepal, la nueva ley que criminaliza el ‘chhaupadi’ ya habrá entrado en vigor. “Pero está claro que nadie la va a aplicar”, se lamenta. Clara no pierde la esperanza. Sonríe y, a pesar de las pésimas condiciones con las que debe trabajar, se muestra tranquila. Ha encontrado su camino y nadie la va a detener.

El Camino de Santiago cura. O para ser más exactos, es beneficioso para la salud emocional y psicológica de la mayoría de personas que realizan algunos de sus itinerarios. Eso es, al menos, lo que se desprende de los datos preliminares de un estudio sobre los efectos terapéuticos de la famosa ruta del apóstol que da nombre a la capital gallega.

Albert Feliu, doctor en psicología y uno de los investigadores del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, es un enamorado del Camino de Santiago y del Mindfulness. Hace tres años, durante un congreso sobre la atención plena celebrado en Sao Paulo (Brasil), coincidió con otros estudiosos que, como él, también han ejercido varias veces de peregrino.

En una de las ponencias se habló de los posibles beneficios de esta ruta y a Albert Feliu y sus colegas se les encendió una luz. Esto hay que investigarlo, se dijeron.

“Nunca se había hecho un estudio a gran escala para intentar entender qué es lo que pasa durante el Camino de Santiago y por qué muchos peregrinos aseguran, cuando lo acaban, que ese viaje les ha cambiado la vida”, señala Feliu

El psicólogo, que precisamente se encuentra entre este grupo de afortunados, explica: “Durante muchos años he hecho el Camino y siempre, al terminar, he observado cambios. Al compartir esta apreciación con otros colegas que también han hecho la ruta, me confirmaban que ellos habían experimentado lo mismo que yo”.

Una vez decididos, plantearon las bases de la investigación, que carece de financiación exterior, y hace un año empezaron a recoger datos para el llamado Proyecto Ultreya. En un principio, la muestra era bastante amplia, de unas mil personas, pero no todos los participantes reunían los requisitos exigidos en el estudio.

Por eso, finalmente la muestra se redujo a algo más de un centenar de personas, ya que los cuestionarios pretenden evaluar el estado de los participantes antes de hacer la ruta, los días inmediatamente posteriores a su finalización y, por último, una evaluación final tres meses después de haber acabado el itinerario. De momento, los datos preliminares del estudio son prometedores.

“Hemos detectado un cambio a nivel de mejoría del estrés, depresión, ansiedad y mejorías en cuanto al afecto positivo, capacidad para poder vivir una vida satisfactoria, felicidad y, también, capacidad para poder vivir una vida más centrada en los propios valores”

Los investigadores también han detectado un aumento de las capacidades relacionadas con el Mindfulness, así como un incremento de las competencias para poder vivir una vida más desapegada, en especial respecto a los bienes materiales.

Feliu insiste en que hay que tomarse con cautela estos resultados, ya que considera que la muestra todavía no es lo suficiente significativa. Además, apunta que estas mejoras podrían deberse al hecho de estar de vacaciones, de mantener un mayor contacto con la naturaleza (como ocurre en los famosos baños de bosque)  y de llevar a cabo una actividad que requiere un cierto estado de retiro espiritual..

Por eso quieren proseguir el estudio, para ampliar la muestra y poder comparar los resultados con los de otros grupos de control que estén llevando a cabo unas vacaciones más convencionales, como por ejemplo pasar unos días de descanso en la Costa Brava.

“No solo queremos ver qué pasa cuando haces el Camino de Santiago, sino que también queremos averiguar por qué pasa”, explica el investigador

En su primer estudio sobre sus efectos terapéuticos, han comprobado que no hay grandes diferencias entre las personas que hacen la ruta solas o las que van acompañadas, ni entre los que se declaran católicos y los que dicen ser agnósticos o ateos.

Albert Feliu, en su despacho del Parc Sanitari de Sant Joan de Déu

Otro dato curioso es que entre los peregrinos que aseguran haber tenido más vivencias de comunión o unión con el mundo exterior mientras hacían el Camino de Santiago se da una repercusión beneficiosa todavía mayor. “Aquellas personas que dicen tener más a menudo estas experiencias mejoran más, sobre todo en el afecto positivo, en satisfacción con la vida y en algunos aspectos del Mindfulness muy interesantes, como la capacidad para no juzgar”, señala Feliu.

Uno de los aspectos terapéuticos del camino está relacionado con el hecho de retirarse a un entorno natural. Pero el psicólogo también destaca que puede haber otros aspectos involucrados, como el hecho de centrar la atención en caminar durante tantos días seguidos, que tiene algo de meditación, y otras variables, como la aceptación del dolor que inevitablemente acompaña a los peregrinos, que suelen acabar con los pies despellejados después de tantas horas de ruta.

“Probablemente, el hecho de convivir tantos días con el dolor físico, y en un contexto de sentido (se continúa andando porque uno quiere andar y le encuentra sentido al dolor), podría estar detrás de cambios en la capacidad de Mindfulness”

También en la capacidad para no juzgar la experiencia presente, de tolerar aquellas experiencias difíciles que ahora mismo no podemos cambiar”, afirma.

Todavía hay muchas incógnitas sobre los efectos beneficiosos del Camino de Santiago. Por eso los investigadores de Sant Joan de Déu han puesto en marcha una web para captar más voluntarios que quieran participar desinteresadamente en el estudio (estudiocamino.org) y aprovechan todas las oportunidades para animar a todos los peregrinos a apuntarse en esta página.

La UAB estudia los efectos de los bosques en la salud de las personas

La investigación del Parc Sanitari Sant Joan de Déu coincide con otro estudio del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) y el Centre d’Investigació Ecològica i Aplicacion Forestals (CREAF) para determinar los efectos potenciales que tienen los bosques sobre la salud humana.

El trabajo forma parte del proyecto ‘Bosques sanos para una sociedad saludable’, impulsado por la Fundació La Caixa, y  analizará el papel que tienen los bosques como potencial fuente de salud para las personas, y qué repercusión tiene para la salud de los seres humanos el estado de conservación de las masas forestales.

La parte experimental del estudio se llevará a cabo en bosques mediterráneos de encinas, alcornoques y pinos y en bosques de hayas de zonas del Parque Natural del Montseny, según explican Albert Bach, investigador predoctoral del ICTA-UAB y Anna Ramon, responsable de Comunicación del CREAF, en un post del blog Caixa Ciencia.

Se tomarán muestras de aire para analizar y caracterizar las sustancias químicas presentes en la atmósfera del bosque y se estudiará cómo varían las concentraciones por el efecto de diversas variables como la composición de especies o la gestión de los bosques

Baño de bosque en las proximidades de Sant Celoni.

Bach explica que los árboles emiten sustancias que sirven para comunicarse entre ellos, y que el objetivo de la investigación es ver si el cuerpo humano es capaz de absorber estos compuestos y observar en qué se transforman.

En una fase posterior, se determinará de qué manera estas sustancias se incorporan al cuerpo humano y se metabolizan en él tras un paseo por el bosque y qué efecto pueden tener sobre nuestro microbioma respiratorio.

La investigación también cuenta con una línea participativa, con la que se quiere estudiar el estado de salud de los bosques. Para ello, se ha puesto en marcha una plataforma de ciencia ciudadana llamada Alerta Forestal.

Así, se creará una red de vigilantes de los bosques que, mediante fotografías con los móviles, avisarán si ven algún bosque afectado por procesionaria, sequía, viento o nieve, una información imprescindible para obtener datos a tiempo real y de gran detalle.

 

La cita era a las 13 horas en el edificio Calderas, y a fe que la pequeña nave del Campus Mundet de la Universitat de Barcelona hacía honor a su nombre. Se trata de un pequeño polideportivo en el que, superado el mediodía, hacía una temperatura ambiente digna de un horno. Pero el calor reinante no parecía ser un problema para la treintena de participantes en el programa Escuelas Despiertas. Quizás, al contrario, sus ganas y buen rollo tenían mucho que ver con el aumento de la temperatura. La felicidad es una energía cálida, o eso dicen.

Pilar Aguilera se desenvuelve con soltura entre el grupo. En el momento de mi llegada parecía que estuvieran jugando a la gallinita ciega. Por parejas, unos hacen de lazarillos y conducen a sus compañeros, con los ojos tapados, a explorar el mundo, compuesto básicamente de aros, pelotas y pequeñas escaleras de goma-espuma que conducen a ninguna parte.

Aguilera les guía, les da instrucciones y los conduce hacia sí mismos, hacia su interior, hacia sus sensaciones, hacia la experiencia del momento. Aunque a la vez que les alienta a reconectarse con la naturaleza. De eso se trata el programa de mindfulness aplicado a la educación Escuelas Despiertas, que el Institut de Ciéncies de l’Educació ofrece a los profesores desde hace cinco años.

El curso se ha ampliado con otros dos niveles, uno para que los docentes puedan facilitar la práctica de la atención plena a los alumnos, y otro destinado a los padres y a las fa1milias, para que apliquen estas técnicas en casa.

“He estado durante muchos años en la comunidad de  Plum Village, asistiendo al monasterio del maestro budista Thich Nhat Hanh. Y la verdad es que me ha beneficiado mucho. Es un camino muy largo en la vida, un proceso de experiencia que me ha aportado la capacidad de decir: ‘Si a mí esto me va bien, por qué no transmitirlo a los profesores y a los niños”, explica Aguilera a modo de introducción de la entrevista que ha concedido a Camino del Cambio.

Durante estos cinco años, más de mil profesores han pasado por los cursos de Escuelas Despiertas. Docentes de varios países y de distintas ciudades de España.

En el intensivo que se ha llevado a cabo en julio había maestros de Chile, Argentina, Francia e Italia, y también de muchos lugares de España, como  León, Tenerife, Málaga, el País Vasco, y Galicia. Los responsables del programa ignoran el número de escuelas que han integrado las prácticas del mindfulness en sus clases, no las tienen contabilizadas, pero tienen claro que son “muchísimas”.

Pero ¿en qué consiste ese curso? Aguilera lo resume así: “Tenemos un curso para cultivar el mindfulness, porque creemos que es muy importante poder despertar esa presencia en ti mismo. Y de esta forma podemos impregnar el ambiente hacia afuera. Si somos capaces de abrirnos desde dentro, y de esa manera despertar nuestra presencia, seguro que vamos a poder contagiar esa práctica, esa manera de hacer, de reconocer a los demás, de estar presentes para los demás en las escuelas”.

Aguilera explica que el programa comienza haciendo mucho énfasis en actividades relacionadas con la respiración, y que ayudan a conectar con la propia presencia. “Siempre en comunidad, creando conexión entre los diferentes compañeros. Y vamos tomando conciencia del cuerpo, de las emociones, de cómo transformarlas, de cómo transformar el sufrimiento y cómo ser más amables con nosotros mismos”.

La formadora considera que el programa también puede ser muy beneficioso a la hora de paliar el síndrome del trabajador quemado (burn out), tan abundante en el sector educativo, y que para Aguilera tiene mucho que ver con la pérdida del contacto con nuestra esencia más natural.

Además de ayudar en la lucha contra el ‘burn out’ del profesorado, el mindfulness también es efectivo en la lucha contra el acoso escolar o los trastornos de atención TDAH, diagnosticado cada vez a más alumnos.

Unas técnicas que ponen el eje de atención en la gestión emocional, una de las asignaturas pendientes de muchas escuelas.  “Es muy importante, porque si no somos capaces de tomar consciencia de quienes somos, de nuestras emociones, de cómo estamos en el mundo, es muy difícil poder vivir de una manera más racional. Es clave, porque es saber reconocer lo que siento, lo que siente el otro, desarrollando la empatía, tener compasión hacia las dificultades que tienen los compañeros, en vez de hacerles la vida insoportable”.

Pilar Aguilera

Pilar Aguilera, formadora del programa Escuelas Despiertas.

Las técnicas de mindfulness parten de la base de que tomando conciencia de la respiración se consigue aquietar la mente y se empieza a tener más conciencia del propio cuerpo, de las sensaciones, y de cómo poder calmarlo. Muchas veces vamos tan rápidos y estresados en el día a día que no somos conscientes ni de que tenemos un cuerpo. “Es como si la mente fuera por un lado y el cuerpo por otro”, resume Aguilera.

Entonces, ¿la clave del mindfulness es conectar con uno mismo y con los otros? Y la formadora añade: “Y con el mundo. Cuando estamos presentes para nosotros tenemos más habilidad para poder estar presentes para el otro y siempre incluimos a la naturaleza y al planeta. Porque el mindfulness es un camino para nosotros, es una manera de vivir, una manera de estar en el mundo, de ser ético también. De descubrir que este mundo lo tenemos que cuidar”.

¡Ya lo sé! Esta sería una entrada ideal para septiembre o enero, cuando muchos de nosotros nos proponemos corregir los excesos de las vacaciones o de las navidades. Pero, lo siento, prefiero adelantarme. No lo hago porque sea un aguafiestas. No quiero dejarte sin las alegrías de los helados, la horchata, las noches de fiesta o las paellas a la orilla del mar.

No, lo que quiero es que disfrutes de todo eso al cien por cien, pero en su justa medida, porque entonces te sentirás mucho mejor y llegarás a septiembre mucho más a gusto contigo mismo. Y, quién sabe, quizá en vacaciones, sin presión laboral ni estrés, te es más fácil probar ciertos hábitos saludables que luego puedes incorporar a tu vida cotidiana.

En la alimentación consciente no hay dietas, ni alimentos prohibidos, pero sí hay una consciencia de lo que se come, de qué alimentos son nutritivos y aportan más beneficios a nuestra salud

También se es consecuente con las cantidades. Se come lo que se necesita y sabemos lo que necesitamos porque estamos atentos y escuchamos a nuestro cuerpo. Créeme, disfrutarás más de todo y te sentirás más feliz. Sin obligaciones ni prohibiciones, solo con decisiones conscientes de lo que quieres comer y de lo que no.

Estos son los consejos:

1)  Entorno adecuado

Come siempre sentado con plato y cubiertos, nunca de pie ni delante del armario o la nevera. Deja a un lado el móvil, Ipad, TV, radio… cuando conectas alguno de estos aparatos, te desconectas tú. Procura que el momento de la comida sea un tiempo agradable, evitando en la medida de lo posible las situaciones tensas o poco apacibles.

2)  Come cuando tengas hambre

Antes de empezar, pregúntate qué tipo de hambre tienes. Si es hambre del estómago o celular o si son ganas de comer para alimentar otro tipo de necesidad (del corazón, mental…) Conecta con tu sensor interno y recuerda que el hambre física aparece gradualmente, mientras que el hambre emocional suele ser imperativa (lo quiero ya) y normalmente se fija en alimentos ricos en grasa, sal o azúcar.

Beber un vaso de agua antes de cada comida ayuda a parar y a hacer la pregunta anterior, y a distinguir si se trata de sed o de calmar la ansiedad.

3)  Ve más despacio

Observa los alimentos que vas a comer. Agradece la comida y repasa cada tipo de alimento con la vista. Fíjate en los colores, texturas, formas y disposición en el plato. Inhala la fragancia de los platos. Imagina que el aroma te alimenta.

Mastica más y mejor. Al menos entre 15 y 30 veces antes de tragar, y bebe despacio. Saborea el líquido en la boca. Si comemos despacio, los nutrientes se combinan antes y las señales químicas de satisfacción ocurren antes. También se les da más tiempo para que lleguen al cerebro. El cuerpo obtiene más nutrición a partir de menos comida y la boca disfruta de más sabores.

Cuanta más hambre tengas, más importante es comer despacio y con atención. También es más importante con los platos favoritos para evitar que los engullas.

4)  Suelta los cubiertos

Es una de las maneras más sencillas y seguras de comer despacio. Cada vez que te lleves un trozo de comida a la boca, deja los cubiertos sobre el plato o el mantel. No los vuelvas a utilizar hasta que el bocado esté perfectamente masticado, saboreado y tragado.

Sírvete en platos pequeños y repite si tienes hambre. Estamos biológicamente diseñados para ver comida y querer comerla en su totalidad. Hasta que te sientas totalmente conectado con tu estómago, deja siempre algo de comida en el plato para aprender que no siempre es necesario comérsela toda.

5)  Come todo tipo de comida

Abandona la lista de alimentos buenos y alimentos prohibidos. La prohibición suele generar deseo y en cuanto tengas algo de ansiedad irás a por ellos. Recuerda que el descontrol se construye en el control. Deja que tu cuerpo te vaya diciendo poco a poco qué necesita. Confía.

6)  Deja de comer cuando estés saciado

Es decir, que a pesar de que podrías seguir comiendo, sientes en tu estómago que ya tienes suficiente (2/3 lleno o un 7 en una escala del 1 al 10). Para eso es importante seguir conectado con tu sensor interno a lo largo de la comida.

Come por lo menos en 20 minutos. Este es el tiempo aproximadamente que nuestro cerebro tarda en dar la señal al estómago de que ya tiene nutrientes suficientes y no necesitas más alimentos.

7)  Ecuación energética

No metas en el cuerpo más calorías de las que gastas. Sé consciente de tus necesidades de alimentación. Hay que buscar un equilibrio energético, de lo contrario, es inevitable engordar o adelgazarse. Con la edad, cada vez necesitamos menos calorías.

8)  Sustitución consciente

Busca sustitutos a esos alimentos con los que te recompensas o con los que cambias tu humor. Hay que ser imaginativos e intentar complacer a las numerosas voces interiores que nos piden ese tipo de comida, pero sin dañarnos o engordar. No se pueden reprimir, porque en la clandestinidad harían travesuras.

9)  Benevolencia y crítica interior

Cuando tu relación con la comida y el comer está desequilibrada, es fácil verse superado por las emociones negativas. Para contrarrestarlas, el primer paso es iniciar una práctica regular de meditación, porque te ayudará a calmar la mente y a crear cierto espacio en torno a las voces críticas interiores.

Ten en cuenta que solemos ser los peores críticos de nosotros mismos y que muchos trastornos alimentarios o problemas con la ingesta están relacionados con el rechazo de nuestro cuerpo. Siempre queremos ser más altos, más delgados, más guapos… el primer paso para solucionar los problemas alimentarios es aceptar y hacer las paces con nuestros cuerpos.

10)  Muévete

Deja los ascensores para la gente mayor y para los enfermos. Baja del autobús y cambia tus recorridos diarios, pero, como mínimo, muévete 30 minutos al día.