Comienza un nuevo año y muchos de nosotros nos planteamos cambios en nuestras vidas. Hacemos balance de lo que hemos vivido, de lo que nos gusta y de lo que queremos mejorar. Son reflexiones y nuevos propósitos con los que intentamos crecer. Una buena manera de potenciar y explorar este desarrollo interior es hacer el Camino de Santiago. Un viaje iniciático con el pretexto de una peregrinación, que puede transformar nuestra forma de ver las cosas.

En esta entrada en el blog te propongo un Camino de Santiago diferente. Más intenso, más consciente y con más trabajo interior. Es la propuesta que hace Alberto Hernández, creador de la web y el servicio Camina hacia tu corazón. Este joven de Badalona dejó un trabajo que no le motivaba y decidió dedicarse a acompañar a otras personas en el camino transformador que le había cambiado la vida.

Viajero asiduo del Camino de Santiago y practicante de Mindfulness y Qigong (Chi Kung), apostó por unir estas tres prácticas en una y ofrecer unos itinerarios con el fin de conseguir una experiencia única y transformadora. “Cuando acababa de hacer el Camino, llegaba a casa con muchas ganas, con mucha energía, pero al cabo de unas semanas esta empezaba a descender, Entonces pensé que la combinación del Qigong y el Mindfulness con la peregrinación podría ser una buena herramienta para sostener ese cambio en el tiempo”.

Alberto se formó en esas dos disciplinas orientales y, además, perfeccionó su conocimiento del Camino de Santiago para ofrecer un servicio de acompañamiento y guía en salidas mensuales. Los itinerarios suelen ser de una semana de duración, aunque también hay propuestas más largas, otras de fin de semana (por parajes de Catalunya) y lo que podría denominarse trajes a medida (adaptadas a las necesidades del cliente).

Es un programa que está dirigido a las empresas, para liberar tensiones y conectar entre un grupo de trabajadores, parejas, amigos y familias, aunque por el momento no se contempla la posibilidad de ir con niños.

“Nos levantamos por la mañana y hacemos una práctica de chi kun dirigida al trabajo sobre nuestros órganos, con el fin de mover la energía para que no se estanque.  Luego se sale a hacer la ruta y durante la etapa se hacen dos paradas más para hacer otros ejercicios de chi kun. En el trayecto también se hacen prácticas de Mindfulness, concretamente de meditación en movimiento”, explica.

Las rutas se pueden realizar en dos modalidades diferentes. La primera opción, que es la más económica, es hacer el Camino parando en albergues de peregrinos, y la segunda es a través de una agencia de viajes que ofrece alojamiento en hoteles y casas rurales, además de un servicio de coche escoba que traslada el equipaje de los clientes en cada trayecto.

“Las etapas de este Camino están pensadas para que tengamos tiempo de disfrutar de él, de sentirlo y de conectar con la naturaleza y con nosotros mismos. No hace falta correr, se trata de encarnar el programa y los cambios que estamos practicando. Vamos tranquilos, hay risas y también hay momentos en los que cada uno necesita su tiempo y su espacio”, comenta.