El 26 y 27 de octubre pasados se celebró en Barcelona una importante cita para los amantes del Mindfulness. La Asociación Profesional de Instructores de Mindfulness MBSR organizó las Jornadas Mindfulness para una vida consciente, abiertas a todas las personas que quisieran profundizar en la importancia de vivir la vida con atención plena.

El encuentro, que tuvo lugar en el Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB) y en el que participaron unas 150 personas, sirvió para dar visibilidad a iniciativas que se están llevando a cabo en el contexto económico, social y personal con el objetivo de fomentar la vida consciente.

Las jornadas también sirvieron para impulsar el diálogo entre instructores, expertos y profesionales de referencia en torno a cómo llevar el Mindfulness a la vida cotidiana. Conocer los fundamentos de esta práctica y comprender su alcance como una vía de autoconocimiento y de transformación profundas.

La asociación profesional de instructores de MBSR pretendía, además, que las jornadas fueran un estímulo para que las personas no iniciadas en esta práctica se acercasen a conocer el Mindfunless como motor de cambio en sus propias vidas.

Por ello, durante el encuentro, además de mesas redondas y ponencias también se propició la experiencia directa a través de prácticas, talleres y ejercicios que facilitaran un aprendizaje vivencial de lo que es el Mindfulness.

Las jornadas se organizaron en tres grandes bloques (Sociedad, economía y naturaleza), y en ellas participaron destacados ponentes, entre ellos: Fred Kofman, asesor de liderazgo en Google, presidente de Conscious Business Center International y director del Centro de Liderazgo Consciente del CET de Monterrey.

Bob Stah, profesor del Instituto Oasis, maestro de meditación en el Insight Santa Cruz y profesor visitante en Spirit Rock e Idili Lizcano, fundador de la empresa Alquimia y referente en el mundo de la aromaterapia, tuvieron un papel destacado en el encuentro.

También se contó con la participación de Andrés Martín Asuero, presidente de la Asociación Profesional de Instructores de Mindfulness MBSR y cofundador del Instituto esMindfulness. Francesc Miralles, escritor y músico,  coautor, junto con Héctor García, del best seller ‘Ikigai’, traducido a 42 idiomas.

Pilar Casanova Burgués. Experta en Mindful Eating, formadora en Mindfulness y coach, creadora junto con Enrique Escauriaza, del Método Atrévete a Comer (MB-MAC). Pablo Pérez Benedicto, especializado en el acompañamiento de personas en sus procesos de búsqueda y más concretamente en procesos personales de cambio, crisis vital y elaboración del duelo.

Francisco Dokushô Villalba, monje budista, maestro de meditación zen, fundador de la Comunidad Budista Soto Zen española y del monasterio Zen Luz Serena. Josean Manzanos Báez. Profesor especialista en la Pedagogía de la Interioridad con niños y jóvenes.

En el vídeo que acompaña esta entrada podéis ver un breve resumen de lo que fue este encuentro y escachar algunos comentarios de cuatro de los ponentes.

 

Bob Stahl y Ferran Cosculluela, en un retiro celebrado en Solius en agosto del 2018Siete días sin hablar, sin leer ni escribir, sin consultar el móvil, comiendo junto a otras 60 personas en completo silencio. Siete días con uno mismo, meditando diez horas diarias (una tercera parte de ellas andando a cámara lenta sobre el mullido césped). Una semana con Bob Stahl, un hombre sabio que te ayuda a abrirte paso hasta el corazón. ¿Cómo explicar semejante experiencia en unas pocas líneas?

Tengo compañeros que comparan los retiros de silencio con un viaje iniciático a un lugar exótico y lejano, en el que se pierde la noción del tiempo. Hay quien asegura haberse sumergido en una especie de cueva, que día a día se va adentrando un poco más en su interior. Pero la mejor imagen me la regaló una amiga querida, que afirma que una experiencia de este tipo es como ponerte desnudo en una habitación forrada de espejos en la que solo te oyes a ti mismo…

Como dice Bob Stahl, el exmonje budista (pasó más de ocho años en un monasterio en EEUU) que nos ha guiado durante esa semana, un retiro solo es apto para valientes, para aquellas personas que están dispuestas a conocerse a sí mismas y a trabajar sus corazones. Si hay alguien que piensa que se trata de unas minivacaciones relajantes, que se lo vaya quitando de la cabeza. Es duro, cansado y, a veces, duele.

En un retiro no hay escapatoria. No puedes ir a otra parte ni distraerte con nada. Estás obligado a mirarte a los ojos, a ser sincero contigo mismo, a escuchar tus narrativas, las historias que te montas y te cuentas, los personajes que interpretas, tus patrones mentales, la forma en la que te hablas, en la que te tratas… y todas aquellas cosas en las que estás pillado

Y no hay que hacer nada más, ni buscar respuestas ni soluciones, estas llegarán a su debido tiempo. Hay que escucharse, reconocerse y, en la medida de lo posible, hacer las paces con uno mismo y, evidentemente, con los demás. Por eso es habitual que uno salga de allí con algunas tareas o misiones pendientes. Quizás te das cuenta de que has de decirle a alguien que le quieres (porque nunca se lo dices, a pesar de que es una de las personas más importantes para ti).

A lo mejor has de pedirle perdón a otra a la que hiciste daño o a la que fallaste. Es posible que también tengas que perdonar a alguien que te hirió a ti… y es más que probable que tengas algunas cosas que perdonarte a ti mismo.

Igual acabas dándote cuenta de que no quieres hacer ese trabajo o esos estudios en los que te creías tan interesado. O que ya es hora de dar ese salto al que no te atrevías a dar en la esfera laboral o personal. Después de siete días de retiro, muchas de las piezas de tu puzle interior empiezan a encajar por fin.

Meditación guiada por Bob Stahl, durante el retiro de silencio celebrado en Solius en agosto del 2018

Físicamente es una experiencia dura. Las rodillas y la espalda piden auxilio tras tantas horas de meditación en la misma postura. Un sufrimiento inevitable, porque esa inmovilidad y concentración son necesarias para calmar la mente e irse despojando poco a poco de todas las capas que tapizan nuestras repletas cabezas.

Y, en paralelo, el hombre sabio nos iba guiando en el camino hacia nuestros corazones. Hay que quererse, cuidarse, tratarse con cariño, hacerse amigo de uno mismo para poder entrar ahí dentro, en ese lugar tan sensible, vulnerable, delicado, puro… “Allow” (permite), “let it be” (deja que las cosas sean como son), nos susurraba Bob. Lo que rechazas te persigue, lo que acoges, se transforma.

Y en la fase final, cuando se levanta el voto de silencio, descubres que estás bien sin hablar, que no tienes nada que decir, porque durante mucho tiempo te has dedicado a escuchar, mirar, oler, sentir… y que durante esos días el mundo y la naturaleza te han parecido maravillosos, y te sientes muy agusto contigo mismo

Y el móvil se ha convertido en una aparato inerte, una especie de alacrán al que no quieres acercarte. Y te sientes en paz porque has vuelto a casa después de estar mucho tiempo fuera de ti.

También os he de decir que esa es la parte amable de la historia, porque durante esos siete días también hay momentos de descenso a los infiernos, de noches agitadas con sueños que te presionan la garganta. Espacios para el desasosiego, en los que se abre tu particular caja oscura… como a la que se refería la escritora Mary Oliver en su poema ‘Los usos del dolor’ (un texto que, según dice, soñó una vez):

“Alguien a quien amaba, una vez me dio una caja llena de oscuridad… ¡Tardé años en entender que esto también era un regalo!”

Un regalo como la presencia de ese sabio con aspecto de oso bonachón ¡Qué bueno que lo trajisteis!, amigos del Instituto esMindfulness. ¡Qué días inolvidables en la Casa de Espiritualidad Santa Elena!, en Solius, Baix Empordà, provincia de Girona.

 

 

La cita era a las 13 horas en el edificio Calderas, y a fe que la pequeña nave del Campus Mundet de la Universitat de Barcelona hacía honor a su nombre. Se trata de un pequeño polideportivo en el que, superado el mediodía, hacía una temperatura ambiente digna de un horno. Pero el calor reinante no parecía ser un problema para la treintena de participantes en el programa Escuelas Despiertas. Quizás, al contrario, sus ganas y buen rollo tenían mucho que ver con el aumento de la temperatura. La felicidad es una energía cálida, o eso dicen.

Pilar Aguilera se desenvuelve con soltura entre el grupo. En el momento de mi llegada parecía que estuvieran jugando a la gallinita ciega. Por parejas, unos hacen de lazarillos y conducen a sus compañeros, con los ojos tapados, a explorar el mundo, compuesto básicamente de aros, pelotas y pequeñas escaleras de goma-espuma que conducen a ninguna parte.

Aguilera les guía, les da instrucciones y los conduce hacia sí mismos, hacia su interior, hacia sus sensaciones, hacia la experiencia del momento. Aunque a la vez que les alienta a reconectarse con la naturaleza. De eso se trata el programa de mindfulness aplicado a la educación Escuelas Despiertas, que el Institut de Ciéncies de l’Educació ofrece a los profesores desde hace cinco años.

El curso se ha ampliado con otros dos niveles, uno para que los docentes puedan facilitar la práctica de la atención plena a los alumnos, y otro destinado a los padres y a las fa1milias, para que apliquen estas técnicas en casa.

“He estado durante muchos años en la comunidad de  Plum Village, asistiendo al monasterio del maestro budista Thich Nhat Hanh. Y la verdad es que me ha beneficiado mucho. Es un camino muy largo en la vida, un proceso de experiencia que me ha aportado la capacidad de decir: ‘Si a mí esto me va bien, por qué no transmitirlo a los profesores y a los niños”, explica Aguilera a modo de introducción de la entrevista que ha concedido a Camino del Cambio.

Durante estos cinco años, más de mil profesores han pasado por los cursos de Escuelas Despiertas. Docentes de varios países y de distintas ciudades de España.

En el intensivo que se ha llevado a cabo en julio había maestros de Chile, Argentina, Francia e Italia, y también de muchos lugares de España, como  León, Tenerife, Málaga, el País Vasco, y Galicia. Los responsables del programa ignoran el número de escuelas que han integrado las prácticas del mindfulness en sus clases, no las tienen contabilizadas, pero tienen claro que son “muchísimas”.

Pero ¿en qué consiste ese curso? Aguilera lo resume así: “Tenemos un curso para cultivar el mindfulness, porque creemos que es muy importante poder despertar esa presencia en ti mismo. Y de esta forma podemos impregnar el ambiente hacia afuera. Si somos capaces de abrirnos desde dentro, y de esa manera despertar nuestra presencia, seguro que vamos a poder contagiar esa práctica, esa manera de hacer, de reconocer a los demás, de estar presentes para los demás en las escuelas”.

Aguilera explica que el programa comienza haciendo mucho énfasis en actividades relacionadas con la respiración, y que ayudan a conectar con la propia presencia. “Siempre en comunidad, creando conexión entre los diferentes compañeros. Y vamos tomando conciencia del cuerpo, de las emociones, de cómo transformarlas, de cómo transformar el sufrimiento y cómo ser más amables con nosotros mismos”.

La formadora considera que el programa también puede ser muy beneficioso a la hora de paliar el síndrome del trabajador quemado (burn out), tan abundante en el sector educativo, y que para Aguilera tiene mucho que ver con la pérdida del contacto con nuestra esencia más natural.

Además de ayudar en la lucha contra el ‘burn out’ del profesorado, el mindfulness también es efectivo en la lucha contra el acoso escolar o los trastornos de atención TDAH, diagnosticado cada vez a más alumnos.

Unas técnicas que ponen el eje de atención en la gestión emocional, una de las asignaturas pendientes de muchas escuelas.  “Es muy importante, porque si no somos capaces de tomar consciencia de quienes somos, de nuestras emociones, de cómo estamos en el mundo, es muy difícil poder vivir de una manera más racional. Es clave, porque es saber reconocer lo que siento, lo que siente el otro, desarrollando la empatía, tener compasión hacia las dificultades que tienen los compañeros, en vez de hacerles la vida insoportable”.

Pilar Aguilera

Pilar Aguilera, formadora del programa Escuelas Despiertas.

Las técnicas de mindfulness parten de la base de que tomando conciencia de la respiración se consigue aquietar la mente y se empieza a tener más conciencia del propio cuerpo, de las sensaciones, y de cómo poder calmarlo. Muchas veces vamos tan rápidos y estresados en el día a día que no somos conscientes ni de que tenemos un cuerpo. “Es como si la mente fuera por un lado y el cuerpo por otro”, resume Aguilera.

Entonces, ¿la clave del mindfulness es conectar con uno mismo y con los otros? Y la formadora añade: “Y con el mundo. Cuando estamos presentes para nosotros tenemos más habilidad para poder estar presentes para el otro y siempre incluimos a la naturaleza y al planeta. Porque el mindfulness es un camino para nosotros, es una manera de vivir, una manera de estar en el mundo, de ser ético también. De descubrir que este mundo lo tenemos que cuidar”.

El Congreso Internacional de Mindfulness celebrado estos días en Zaragoza ha dejado una pregunta en el aire: ¿Cuál es el futuro del Mindfulness? ¿Seguirá basándose en los programas grupales tipo MBSR, de ocho semanas de duración, con prácticas en casa y sesiones semanales de dos horas y media, o vamos hacia otros modelos? ¿Continuará la tendencia actual de trabajar el desarrollo de la compasión o evolucionará hacia el tratamiento de otros aspectos como la ecuanimidad?

Es difícil saberlo, de hecho, el psiquiatra Javier García Campayo, director del congreso, tampoco se ha atrevido a desvelar estas incógnitas, aunque su intervención dejó entrever que augura que la tendencia será un aumento del interés por las tradiciones contemplativas procedentes de Oriente. Lo que sí ha certificado el director del congreso es que el encuentro de Zaragoza ha sido un éxito, tanto por la cantidad y calidad de las ponencias, como por el número de participantes.

Sea como fuere, llenar un congreso de cuatro días sobre Mindfulness con 600 participantes no es tarea fácil. Y menos aún, que todas las jornadas tengan contenidos de calado y que la organización de ponencias y talleres funcione como un reloj. Por eso, desde Camino del Cambio felicitamos García Campayo y a todo su equipo por la gran labor que han llevado a cabo estos días.

En Zaragoza se han presentado decenas de intervenciones teóricas y prácticas, en las que se ha contado con figuras de primer nivel, empezando por el propio Jon Kabat-Zinn, a quien tuvimos el placer de entrevistar en Camino del Cambio

El congreso  ha constatado lo que sabemos desde hace uno años. El Mindfulness es una técnica, y una forma de entender la vida, que va al alza en todo el mundo. Se aplica en las escuelas, en las empresas, en la sanidad (ya sea en la lucha contra los trastornos alimentarios, las adicciones, los trastornos límites de personalidad y el tratamiento del dolor crónico), para hacer frente a la ansiedad y el estrés, en el deporte, en la política y hasta en la preparación de la policía y las fuerzas armadas.

Durante la sesión inaugural, el propio Kabat-Zinn destacó que estamos asistiendo “a un verdadero despertar”, porque hace 30 años era impensable que la medicina tuviera en cuenta la meditación. “Y ahora los mejores científicos y médicos del mundo la estudian para incluirla en sus tratamientos”,  afirmó.

La extensión de las técnicas de conciencia plena ha venido acompañada por un interés general sobre las tradiciones contemplativas orientales y el budismo. García Campayo lo resumió con estas palabras: “Una de las marcas del siglo XX ha sido el acercamiento de Occidente a las culturas orientales… pero no a través del budismo, sino del Mindfulness”.

Y esta componente ética, altruista, con la que el budismo contempla el Mindfulness (es la religión que más lo ha estudiado), ha sido uno de los temas centrales de las jornadas que se han celebrado en Zaragoza. Kabat-Zinn aleccionó en este sentido a los instructores en la apertura del congreso. “Nuestro trabajo es sagrado, porque las personas también lo son. Hemos de encarnar lo que les pedimos que hagan”, advirtió.

Uno de los riesgos a los que se enfrenta el Mindfulness es que acabe convertido en una mercancía más de la sociedad de consumo

La oferta de cursos y formaciones crece por doquier y, como ironizó García Campayo, “solo falta que aparezca un curso de mindfulness para jugar al parchís”.

Pero se trata de una técnica eficaz, y por eso las administraciones siguen apoyándola. Uno de los países más avanzados en este campo es Gran Bretaña, que la ofrece a sus parlamentarios, mientras que el sistema sanitario de ese país se plantea utilizarla para sustituir a los antidepresivos.

Willem Kuyken, de la Universidad de Oxford, ha presentado un estudio que concluye que el Mindfulness es una alternativa a los antidepresivos

“Actualmente hay 350 millones de personas con riesgo de sufrir una depresión en los países occidentales”, ha recordado este especialista, que ha reivindicado el carácter científico y clínico de esta práctica.

Una afirmación que también suscribe al profesor de la Universidad de Harvard, Zev Schumann-Olivier, que ha recordado que el 30% de las Escuelas de Medicina en Estados Unidos ya incluyen Mindfulness en sus planes de estudio.

Unos de  los testimonios más impactantes han sido los de Valerie Mason-John y Vidyamala Burch, autora de ‘Tú no eres tu dolor’, que han narrado en primera persona sus éxitos en la lucha contra las adicciones y el dolor crónico

Burch, emocionada, hizo toda una declaración de intenciones de su programa Respira Vida Breathworks: “Cuando tenía 16 años sufrí una lesión medular grave. He vivido 40 años con dolor hasta que descubrí el Mindfulness, y no quiero que nadie más vuelva a pasar por eso”.

El congreso también ha servido para dar a conocer los ganadores, entre los casi 80 póster científicos que se presentaban a la primera edición del Premio Jon Kabat Zinn, que en esta ocasión estaba dotado con 5.000 euros, y que ha recaído en las investigadoras colombianas Susana López Roque, Esperanza Alegría y Vanessa Llanos por su trabajo titulado ‘Prevention of child sexual violence based on Mindfulness’ (Prevención de la violencia sexual en los niños basada en Mindfulness) .

Kabat-Zinn, durante su intervención en el Congreso de Zaragoza

De apariencia discreta, casi tímida, a simple vista Jon Kabat-Zinn parece de aquel tipo de personas a las que no les gusta hacer ruido y evitan a toda costa molestar a los demás. Pero no hay que llevarse a engaño. El biólogo estadounidense que impulsó el popular programa MBSR para paliar la ansiedad y el estrés, no tiene pelos en la lengua cuando se sube a un escenario. Sobre todo si es ante un auditorio de varios cientos de personas, muchas de ellas instructores de Mindfulnes.

“Cuando eres instructor de MBSR tienes que ser capaz de hacer lo que le pides a la gente y meditar el mismo tiempo que les pides a ellos. Tienes que hacer la misma práctica.  El trabajo que estamos haciendo es sagrado”

En la conferencia inaugural del Congreso Internacional de Mindfulness que se está celebrando en Zaragoza del 20 al 23 de junio, Kabat-Zinn ha ofrecido una intervención plagada de menciones sobre las enseñanzas del budismo, aunque el profesor emérito de la escuela de medicina de la Universidad de Massachusett también ha dejado caer algunos comentarios de velada autocrítica a la popularización del programa MBSR.

En este sentido ha recordado que el Mindfulness “no consiste en hacer comer una pasa a los participantes por espacio de 20 minutos”. Es algo más, tiene un alma y una intención, y en su caso está muy clara: “Yo cree este programa para liberar a la gente (del sufrimiento)”, ha insistido.

Presente en el día a día

Por eso ha dejado claro lo que para él es y no es una buena instrucción de Mindfulness, y ha recordado que no basta con la meditación formal para tener una buena práctica, porque, a su juicio, “de nada sirve encerrarse 20 años a meditar en un monasterio” si luego no se aplica el Mindfulness en la vida cotidiana y en la relación con las personas que tenemos más próximas.

“Hemos de ser honestos. Hemos de indagar sobre nosotros mismos, y para ello nada mejor que ir a nuestro laboratorio interior y explorar quiénes somos”

Kabat-Zinn ha pedido a los instructores que sean “honestos” consigo mismos, que “encarnen” los principios que proclaman y que se vuelquen en la exploración interior para conocerse mejor.

El profesor ha recordado los problemas por los que atraviesa la sociedad actual –“si no hacemos algo nos vamos a ir todos al infierno”, ha advertido–, y ha destacado, además, que es un mundo de desigualdades, donde gente privilegiada convive con otras personas que están sufriendo mucho.

Interconectados

“Todos estamos interconectados”, ha proclamado, y todos somos notas únicas que juntas componen una sinfonía. Por eso considera que el cambio tiene que empezar por uno mismo, porque, por pequeño que sea, es el único posible y, en conjunto, hace que el mundo avance.

En este sentido se ha mostrado esperanzado. Ha recordado que la ciencia nunca se había interesado por el Mindfulness y que, sin embargo, en la actualidad se publican cientos de artículos de investigación sobre sus efectos beneficiosos.

También ha destacado que en países como Gran Bretaña, Francia u Holanda, el Mindfulness ha llegado a los políticos y parlamentarios. Una señal de que algo también está cambiando en estos círculos de poder.