Kabat-Zinn, durante su intervención en el Congreso de Zaragoza

De apariencia discreta, casi tímida, a simple vista Jon Kabat-Zinn parece de aquel tipo de personas a las que no les gusta hacer ruido y evitan a toda costa molestar a los demás. Pero no hay que llevarse a engaño. El biólogo estadounidense que impulsó el popular programa MBSR para paliar la ansiedad y el estrés, no tiene pelos en la lengua cuando se sube a un escenario. Sobre todo si es ante un auditorio de varios cientos de personas, muchas de ellas instructores de Mindfulnes.

“Cuando eres instructor de MBSR tienes que ser capaz de hacer lo que le pides a la gente y meditar el mismo tiempo que les pides a ellos. Tienes que hacer la misma práctica.  El trabajo que estamos haciendo es sagrado”

En la conferencia inaugural del Congreso Internacional de Mindfulness que se está celebrando en Zaragoza del 20 al 23 de junio, Kabat-Zinn ha ofrecido una intervención plagada de menciones sobre las enseñanzas del budismo, aunque el profesor emérito de la escuela de medicina de la Universidad de Massachusett también ha dejado caer algunos comentarios de velada autocrítica a la popularización del programa MBSR.

En este sentido ha recordado que el Mindfulness “no consiste en hacer comer una pasa a los participantes por espacio de 20 minutos”. Es algo más, tiene un alma y una intención, y en su caso está muy clara: “Yo cree este programa para liberar a la gente (del sufrimiento)”, ha insistido.

Presente en el día a día

Por eso ha dejado claro lo que para él es y no es una buena instrucción de Mindfulness, y ha recordado que no basta con la meditación formal para tener una buena práctica, porque, a su juicio, “de nada sirve encerrarse 20 años a meditar en un monasterio” si luego no se aplica el Mindfulness en la vida cotidiana y en la relación con las personas que tenemos más próximas.

“Hemos de ser honestos. Hemos de indagar sobre nosotros mismos, y para ello nada mejor que ir a nuestro laboratorio interior y explorar quiénes somos”

Kabat-Zinn ha pedido a los instructores que sean “honestos” consigo mismos, que “encarnen” los principios que proclaman y que se vuelquen en la exploración interior para conocerse mejor.

El profesor ha recordado los problemas por los que atraviesa la sociedad actual –“si no hacemos algo nos vamos a ir todos al infierno”, ha advertido–, y ha destacado, además, que es un mundo de desigualdades, donde gente privilegiada convive con otras personas que están sufriendo mucho.

Interconectados

“Todos estamos interconectados”, ha proclamado, y todos somos notas únicas que juntas componen una sinfonía. Por eso considera que el cambio tiene que empezar por uno mismo, porque, por pequeño que sea, es el único posible y, en conjunto, hace que el mundo avance.

En este sentido se ha mostrado esperanzado. Ha recordado que la ciencia nunca se había interesado por el Mindfulness y que, sin embargo, en la actualidad se publican cientos de artículos de investigación sobre sus efectos beneficiosos.

También ha destacado que en países como Gran Bretaña, Francia u Holanda, el Mindfulness ha llegado a los políticos y parlamentarios. Una señal de que algo también está cambiando en estos círculos de poder.

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