Alimentación Consciente

Nuestra lucha con la comida nos provoca una agonía emocional tremenda, además de culpabilidad, vergüenza y depresión. Hay una epidemia de trastornos alimentarios a causa de una relación cada vez más desequilibrada con la comida (obesidad, sobrepeso, bulimia, anorexia).

Cuando nuestra relación con la comida deja de ser armónica, perdemos el disfrute del acto de comer, uno de los grandes placeres de la vida. El estrés de la vida moderna (donde se cocina menos y abundan los productos procesados), con la presión constante y contradictoria de la publicidad, y con más posibilidad de tener productos para estar picoteando constantemente, suelen ser la fuente de los principales problemas.

Comer se ha convertido en una especie de medicina instantánea para afrontar las presiones y ansiedades de nuestras vidas agitadas

Los países desarrollados se enfrentan a una grave epidemia de relaciones desordenadas con los alimentos

EEUU

Dos de cada tres personas adultas tienen sobrepeso o son obesos

Catalunya

El 7% de los menores de 14 años tienen obesidad grave y el 45%, sobrepeso

Las dietas no funcionan a largo plazo, los productos ‘light’ tampoco son la panacea y solo sirven para que las empresas del ramo de la alimentación ganen más dinero. Pero el problema no es la comida, el problema somos nosotros. El comer se ha convertido en una especie de medicina instantánea para afrontar las numerosas presiones y ansiedades de nuestras vidas agitadas. Observarnos con atención puede ayudarnos a descubrir nuestras pautas de hábitos reactivos.

Si comemos mientras vemos la TV, distraídos y sin realmente saborear los alimentos, y los digerimos sin darnos cuenta, seguiremos sintiéndonos hambrientos e insatisfechos y nos levantaremos de la mesa buscando algo con lo que saciarnos (generalmente algo, dulce, salado o rico en grasa).

La finalidad de la alimentación consciente es conocer todos y cada uno de los aspectos que definen el hambre y, para ello, familiarizarte e interiorizar todos los elementos de las intrincadas reacciones del cuerpo y la mente en relación con la comida y el proceso de comer.

Una alimentación consciente es sentir la comida en el estómago y experimentar el placer de haberla ingerido. Si estás alerta, notas que el estómago se expande y se siente cada vez más lleno a medida que vas comiendo. Experimentas cada bocado de principio a fin, ralentizas cada elemento del proceso de comer hasta ser plenamente consciente de sus diferentes partes y sentirte vinculado a ellas.

Uno de los aspectos esenciales del comer consciente es irse volviendo más inquisitivo e interesarse más en la sensación de la propia hambre

El Mindfulness proporciona estrategias para adoptar una posición consciente ante los alimentos, que te permita, sin juzgarte a ti mismo ni cambiar tu necesidad de alimentarte, conocer las pautas de tu apetito en todo momento. Comer con la mente despejada ayuda a evitar una alimentación excesiva, la ingesta escasa de productos sanos y el consumo de alimentos no deseados.

La mente tiene dos funciones distintas: pensar y ser conscientes, que se excluyen entre sí. Cuando la función pensante está encendida a toda máquina, podemos dar cuenta de toda una comida y sin saborear apenas dos bocados. Por eso no disfrutamos de los alimentos cuando tenemos la cabeza en otra parte. Y cuando no saboreamos lo que comemos, solemos atiborrarnos sin llegar a sentirnos satisfechos.

Aquí tienes una entrada en el blog con diez consejos para aplicar el Mindfulness a la alimentación.

La única forma de mantener la experiencia del primer bocado es comer lentamente y con conciencia, dejando un espacio entre bocado y bocado