Bob Stahl y Ferran Cosculluela, en un retiro celebrado en Solius en agosto del 2018Siete días sin hablar, sin leer ni escribir, sin consultar el móvil, comiendo junto a otras 60 personas en completo silencio. Siete días con uno mismo, meditando diez horas diarias (una tercera parte de ellas andando a cámara lenta sobre el mullido césped). Una semana con Bob Stahl, un hombre sabio que te ayuda a abrirte paso hasta el corazón. ¿Cómo explicar semejante experiencia en unas pocas líneas?

Tengo compañeros que comparan los retiros de silencio con un viaje iniciático a un lugar exótico y lejano, en el que se pierde la noción del tiempo. Hay quien asegura haberse sumergido en una especie de cueva, que día a día se va adentrando un poco más en su interior. Pero la mejor imagen me la regaló una amiga querida, que afirma que una experiencia de este tipo es como ponerte desnudo en una habitación forrada de espejos en la que solo te oyes a ti mismo…

Como dice Bob Stahl, el exmonje budista (pasó más de ocho años en un monasterio en EEUU) que nos ha guiado durante esa semana, un retiro solo es apto para valientes, para aquellas personas que están dispuestas a conocerse a sí mismas y a trabajar sus corazones. Si hay alguien que piensa que se trata de unas minivacaciones relajantes, que se lo vaya quitando de la cabeza. Es duro, cansado y, a veces, duele.

En un retiro no hay escapatoria. No puedes ir a otra parte ni distraerte con nada. Estás obligado a mirarte a los ojos, a ser sincero contigo mismo, a escuchar tus narrativas, las historias que te montas y te cuentas, los personajes que interpretas, tus patrones mentales, la forma en la que te hablas, en la que te tratas… y todas aquellas cosas en las que estás pillado

Y no hay que hacer nada más, ni buscar respuestas ni soluciones, estas llegarán a su debido tiempo. Hay que escucharse, reconocerse y, en la medida de lo posible, hacer las paces con uno mismo y, evidentemente, con los demás. Por eso es habitual que uno salga de allí con algunas tareas o misiones pendientes. Quizás te das cuenta de que has de decirle a alguien que le quieres (porque nunca se lo dices, a pesar de que es una de las personas más importantes para ti).

A lo mejor has de pedirle perdón a otra a la que hiciste daño o a la que fallaste. Es posible que también tengas que perdonar a alguien que te hirió a ti… y es más que probable que tengas algunas cosas que perdonarte a ti mismo.

Igual acabas dándote cuenta de que no quieres hacer ese trabajo o esos estudios en los que te creías tan interesado. O que ya es hora de dar ese salto al que no te atrevías a dar en la esfera laboral o personal. Después de siete días de retiro, muchas de las piezas de tu puzle interior empiezan a encajar por fin.

Meditación guiada por Bob Stahl, durante el retiro de silencio celebrado en Solius en agosto del 2018

Físicamente es una experiencia dura. Las rodillas y la espalda piden auxilio tras tantas horas de meditación en la misma postura. Un sufrimiento inevitable, porque esa inmovilidad y concentración son necesarias para calmar la mente e irse despojando poco a poco de todas las capas que tapizan nuestras repletas cabezas.

Y, en paralelo, el hombre sabio nos iba guiando en el camino hacia nuestros corazones. Hay que quererse, cuidarse, tratarse con cariño, hacerse amigo de uno mismo para poder entrar ahí dentro, en ese lugar tan sensible, vulnerable, delicado, puro… “Allow” (permite), “let it be” (deja que las cosas sean como son), nos susurraba Bob. Lo que rechazas te persigue, lo que acoges, se transforma.

Y en la fase final, cuando se levanta el voto de silencio, descubres que estás bien sin hablar, que no tienes nada que decir, porque durante mucho tiempo te has dedicado a escuchar, mirar, oler, sentir… y que durante esos días el mundo y la naturaleza te han parecido maravillosos, y te sientes muy agusto contigo mismo

Y el móvil se ha convertido en una aparato inerte, una especie de alacrán al que no quieres acercarte. Y te sientes en paz porque has vuelto a casa después de estar mucho tiempo fuera de ti.

También os he de decir que esa es la parte amable de la historia, porque durante esos siete días también hay momentos de descenso a los infiernos, de noches agitadas con sueños que te presionan la garganta. Espacios para el desasosiego, en los que se abre tu particular caja oscura… como a la que se refería la escritora Mary Oliver en su poema ‘Los usos del dolor’ (un texto que, según dice, soñó una vez):

“Alguien a quien amaba, una vez me dio una caja llena de oscuridad… ¡Tardé años en entender que esto también era un regalo!”

Un regalo como la presencia de ese sabio con aspecto de oso bonachón ¡Qué bueno que lo trajisteis!, amigos del Instituto esMindfulness. ¡Qué días inolvidables en la Casa de Espiritualidad Santa Elena!, en Solius, Baix Empordà, provincia de Girona.

 

 

12 comentarios
  1. Birgit
    Birgit Dice:

    Que bonito reportaje Ferran.
    Había momentos que me he emocionado mucho. También me ha traído muchos recuerdos del año pasado.
    No he podido ir este verano.
    Me alegro mucho que te esta iendo tan bien todo.
    Felicidades.
    Un abrazo

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    • Ferran Cosculluela
      Ferran Cosculluela Dice:

      Gracias, Birgit! Sí, habrías disfrutado y a nosotros nos hubiera encantado tu compañía… aunque no nos habláramos en siete días. Tendrás más oportunidades, ya verás!

      Un abrazo!

      Responder
  2. Loli
    Loli Dice:

    Hola, me ha gustado mucho el vídeo y he sentido como q en estos momentos lo necesito aunque siendo honesta me da bastante miedo x q no he meditado nunca ni 5 minutos. Me gustaría saber si hay alguna fecha para otro retiro. Gracias

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    • Ferran Cosculluela
      Ferran Cosculluela Dice:

      Gracias, Loli:

      Sin ánimo de asustarte, yo te recomiendo que antes de ir a un retiro de este tipo, te familiarices con la meditación. Hay muchos centros en los que te guían para dar los primeros pasos. No hacen falta dotes especiales, ni hay que ser un budista convencido para practicarla. Es una técnica que ayuda a parar y calmar la mente, y sirve para conectar con nuestro centro, nuestra esencia, el yo.

      También hay retiros más cortos, y en algunos de ellos se combina el retiro con la alimentación consciente o con el yoga. Personalmente, te recomiendo los que organiza el Instituto esMindfulness, aunque puedes econtrar otros que también sean muy satisfactorios.

      Un abrazo!

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  3. Miriam
    Miriam Dice:

    Sin duda la experiencia ha tenido que ser maravillosa, a juzgar por la paz que transmite sólo el leer el bonito relato del retiro. Espero q algún día no tengamos que perdonar a nadie. Eso querrá decir q por fin no nos sentimos dolidos por los actos o palabras de otros… vivamos nuestras vidas aceptando que cada persona tiene su particular visión del mundo, y no tiene por qué ser la nuestra. Digamos sí a todo incondicionalmente sabiendo q tenemos las herramientas para afrontar todo lo que llega. Felicidades por el artículo!

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    • Ferran Cosculluela
      Ferran Cosculluela Dice:

      Gracias, Míriam, por tu bonita aportación. Efectivamente, ojalá llegue ese día para todos… y mientras eso ocurre, perseveremos en el camino para procurar que se puedan dar las condiciones adecuadas para que eso ocurra.
      Un abrazo y hasta pronto!

      Responder
      • Maria Eugenia Quintero
        Maria Eugenia Quintero Dice:

        Hola Ferran, buenas tardes. Estoy interesada en hacer el retiro de silencio, sabes a qué número puedo llamar? estuve revisando en la página web pero no ofrecen este tipo de retiro. Si tienes información sobre otro sitio donde pueda hacerlo te agradecería muchísimo que me la envíes. Un Abrazo, Maria Eugenia Quintero.

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